🌱 Serie Primavera
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”
—Salmo 1:3
Vivimos en una cultura de resultados rápidos, donde lo que no produce frutos visibles en poco tiempo se considera un fracaso. Pero el Reino de Dios opera con otra lógica. Antes de que veamos frutos, Dios quiere formar raíces. Raíces profundas, resistentes, que puedan sostenernos cuando lleguen los vientos fuertes. Estas raíces se profundizan en su Palabra encarnada–en nuestra obediencia a lo que el Espíritu nos indica.
El proceso de crecer hacia abajo es esencial. Sin raíces adecuadas, la planta se secará en tiempos de sequía. Es el trabajo interior: carácter, humildad, paciencia, fidelidad. Nadie aplaude estas cosas de inmediato, pero son las que determinan si nuestro llamado será duradero o pasajero. Si queremos una vida que dé fruto, no podemos evitar la etapa de enraizamiento.
Así que si estás en una temporada donde no ves fruto, donde todo parece lejos e inalcanzable, no te desesperes. Puede que estés exactamente donde Dios quiere que estés. Él está profundizando tus raíces, preparándote para sostener el fruto que está por venir.
“Los grandes tiempos de crecimiento en Dios suelen suceder en la oscuridad, en lo oculto, cuando parece que nada está pasando.” — Pete Scassero
Dr. Jonatán Lewis – Fundador y Director General de Go Global Network
