Serie Verano
☀️ Semana 7: Lo cotidiano es terreno sagrado
Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
—Colosenses 3:23
¿Y si los momentos más santos no son los del púlpito, sino los del trabajo, la fila del banco o la mesa familiar? ¿Y si la cocina, el aula, la oficina o el taller son también templos en los que Dios desea habitar contigo?
Dios no hace diferencia entre lo “espiritual” y lo “secular”. Para Él, no hay espacios neutros; todo puede ser redimido. Caminar el llamado es descubrir que cada tarea, por sencilla que sea, puede convertirse en un acto de adoración: tender una cama, escuchar a un niño, orar por un compañero, actuar con generosidad, entregar un informe con honestidad.
La gloria de Dios se manifiesta en lo cotidiano cuando lo hacemos con Él y para Él. No se trata de hacer cosas grandes, sino de hacer cada cosa con grandeza de espíritu. Cuando invitamos al Señor a habitar nuestras rutinas, lo ordinario se vuelve extraordinario, y cada día se transforma en una oportunidad para revelar el Reino con acciones sencillas y llenas de amor.
“No hay tarea demasiado pequeña para ser santificada por Su presencia.”
—Henri Nouwen
Jonatán Lewis – Fundador y Director General de Go Global Network
