Serie Verano
☀️ Semana 13: Permanecer cuando no se ve fruto
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.
—Juan 15:5
A veces, caminar el llamado se vuelve frustrante porque no vemos resultados visibles y nos preguntamos si vale la pena tanto esfuerzo, tanta oración, tanta siembra invisible. Pero el Reino crece muchas veces en lo oculto, debajo de la superficie. Nuestra tarea es permanecer fieles a lo que Dios nos indicó hacer, confiando más en su fidelidad que en nuestra percepción. Permanecer es amar sin respuesta, servir sin reconocimiento y creer sin evidencias. Esa fidelidad silenciosa es también una forma profunda de adoración.
Jesús nos llamó a llevar fruto, y nos mostró cómo permanecer en Él. El fruto no nace de nuestro esfuerzo aislado, sino de una conexión constante con la vid verdadera. Permanecer es nuestra parte; el fruto, su promesa. Es declarar con la vida que Cristo basta, incluso cuando no se ve brote ni flor, confiando en que, aunque no haya señales visibles, algo profundo se está fortaleciendo.
Cuando el pámpano permanece en la vid, es temporada de crecimiento silencioso. Cristo nos fortalece internamente para que, en su tiempo, podamos sostener el fruto sin quebrarnos. El fruto llegará, porque Dios es fiel. Pero mientras tanto, nuestra fidelidad se expresa en permanecer.
“La vida cristiana no se mide por los logros visibles, sino por la fidelidad invisible de permanecer en Dios cuando todo invita a soltarse.”
— Harold Segura
Jonatán Lewis – Fundador y Director General de Go Global Network
